Intensidad: Alta (pero recuerda: la intensidad de un aroma siempre es relativa y cada lector la percibe de forma diferente.)
Nada en el País de las Maravillas es lo que parece, y esta vela tampoco pretende serlo. Su aroma se abre con una uva dulce, juguetona y vibrante, como si hubieras caído directamente en una mesa llena de pasteles imposibles, tazas que cantan y relojes que corren sin razón. Cuando la llama avanza, la vainilla cálida aparece como un abrazo inesperado dentro del caos: dulce, suave, un poquito traviesa, igual que un acertijo del Sombrerero o una sonrisa del Gato de Cheshire que aparece y desaparece a su antojo.
La decoración completa el caos encantador:
el sombrero del Sombrerero Loco,
la botella de “bébeme”,
y la sonrisa del Gato de Cheshire flotando como un secreto.
Dulce, loca y mágica. Tal como debe ser.
